Poco a poco, lento pero seguro, etc. El juego online se está haciendo finalmente con un hueco en la legislación de cada vez más países, y aquellos que tardan más no tardarán en adaptarse. Desde luego, el Mundial de fútbol ayudará a ello, porque las previsiones sobre las cantidades que se apostarán son muy optimistas, y nadie quiere perder su trozo de pastel.
Por ejemplo, Malasia ya está empezando a pensar en ello, y deberán darse prisa. Según el Bangkok Post, se está pensando seriamente en la legalización. El motivo no es sólo la posibilidad de una fuerte recaudación durante el verano, sino también el hecho de que no sea legal no impide que las apuestas en el fútbol sean muy populares. Al final, la gente hace lo que quiere, pues siguen apostando online.
Algo parecido es lo que ocurre en Turquía. Desde el 2006, el juego online está prohibido, de forma incluso más dura que en EEUU: no sólo se persigue a las compañías de procesamiento de pagos que aceptan transacciones relacionadas con el juego online, sino también a cualquier compañía de juego que se ofrezca a jugadores turcos.
Da igual, cada vez más habitantes apuestas online, y muchos operadores no temen estas leyes. ¿Por qué? No hay duda: las ganancias en territorio turco son tan altas que, aún teniendo problemas legales, les compensa.
Algo más complicado está el tema en los Estados Unidos, donde la guerra entre los defensores del juego online y la NFL es total. La razón es que ésta consiguió que Fantasy Football (apuestas sobre equipos imaginarios de fútbol americano) quedase excluida de la UIGEA, la ley anti-juego. Así que ésta recibió un fuerte apoyo por parte de la Liga Nacional de Fútbol.
En principio, las propuestas del congresista Barney Frank para regular el juego online incluían las apuestas deportivas, pero finalmente fueron excluidas, visto lo visto.